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Los Abakua'

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Los Abakua'

Messaggio Da el flaquito il Mer 31 Ott 2012 - 2:24

Los Abakua en Cuba y la verdad objetiva de control de territorios y pandillas

Por. José A. Montoya


He estado leyendo el interés de algunos medios de información de prensa con relación a los Abakuá en Cuba, una rama de las practicas de las religiones africanas llegadas a la isla, Los Carabalí, y todo lo baso en lo que he podido experimentar de ellos los miembros de esa rama con una convinación de sociedad civil secreta y religión, ya que la sociedad secreta Abakuá alberga dentro de sus predios lo que es la bóveda celestial, o sea, la fe y la practica en una creencia religiosa, entre los de mayor jerarquía después del Mokongo (Máximo sacerdote) se encuentra el
Nasakó o Ensenillen, que es el que llaman custodia de la bóveda celestial o Brujo, y para estar más documentado en ello superficialmente hasta dónde se pueda, comuniqué a Carlos Rojas, un Nasakó Ensenillen de un juego Abakuá en la isla y que radica en Miami.


Entre las preguntas que le hice fue sobre el fenómeno que existe en la guapería y la amenaza pública en la que supuestamente según algunos medios de prensa se ha convertido la sociedad secreta Abakuá, ya que éstos como en el caso de CDD, dise que es una practica mayormente de negros los cuales son los que han llevado a que la practica sea considerada de guapos y matones criminales, comparandolos incluso con la mafia italiana por que según CDD se dan dos besos en la cara, que a falta de una AK 47 utilizan como lujo una pistola, navajas, machetes y enseres armas blancas para demostrar su poderío y fuerza en las calles cubanas. Le hablé al Nasakó sobre que allá existen bandas de Abakuá aterrorizando los barrios basado en informes desde la isla que nos dicen ¨Ya es hasta peligroso caminar de noche por una zona controlada por ellos, incluso hasta vivir¨ Carlos Rojas me dijo.


¨Si lo miramos desde el punto de vista de un verdadero Abakuá, eso no nos corresponde, lo que sucede es que ya existen más de 500 plantes en Cuba, hasta en las prisiones existen, pero quien diga que es de negros ser Abakuá, están hablando M…. porque ya está dotada más de blancos y mulatos blanconasos que de negros¨ y acotó, ¨Esos son quienes han equivocado la religión¨ Carlos nos explica que los Abakuá son el patito feo de la religión Afrocubana, y todo fue por culpa de la sociedad blanca en los tiempos de la colonia y del que fuera gobernador de la Habana Carlos Valdez, quién fue Abakuá pero fue obligado por la familia a perseguir a su misma religión o era desheredado de la fortuna familiar, y comenzaron las conspiraciones y los mitos contra el Abakuá, para ello pusieron en la zona de Eguido y Corrales cerca de la casa de José Martí, unas pinturas, Maíz, unas tejas con firmas, sangre y la cabeza de un niño desaparecido entonces y culparon a los Abakuá, comenzando entonces una casería de brujas contra ellos llevada a cabo por un traidor a la sociedad.


También nos explicó que el verdadero concepto y base de la sociedad queda en los ancianos pero no en las generaciones nuevas que están mal instruidas, nos explica que ya existen muchos plantes que pertenecen a personas iniciadas en Ifá (Babalawuos) que se han jurado y distorsionan el verdadero concepto del Abakuá, son en su mayoría blancos, y son precisamente los que han establecido la creencia de que para ser Abakuá hay que ser matón, así ocurrió en los años 60 y 70 en la Habana, y surgieron las famosas guerras entre paleros y Abakuá, pero los paleros son duros, nos dijo Rojas, habían clanes paleros y los hay todavía que eran fieras con un valor horrible y lograron durante décadas mantener el poder sobre el Abakuá, hoy día ha surgido el Abakuá y domina las calles precisamente porque se han cruzado con los Tatas Nquizas Mayombes fuertes que muchos de ellos son Abakua.


Rojas me dijo ¡Pero no creas que no hay cosas ciertas en eso de controle de las calles en Cuba! la policía cubana está ausente de esa realidad, no saben que llevan la carga como el caballito de San Vicente, y allí están, ya son fuertes y poderosos, obedecen a sus líderes y jefes, son fanáticos.


Para mi entender basado en mi experiencias en la religiosidad.


Aunque no soy Abakuá, si soy amigo de muchos de ellos, incluso jefes de juegos, desde muy joven, ya que me críe en el barrio de San Leopoldo en la Habana, mi padrino Juan Mestre muy famosos Mayombero en Cuba y respetado lo era igual de Varios Mokongos (Jefes Abakuá) ellos por ende eran hermanos míos de clan Mayombe, los visité muchas veces y me explicaban sobre la sociedad con la intención de lograr que yo me jurara en Abakuá, pero yo tenía algo que lo impedía, que a pesar de que yo era bastante problemático y bronquero lo que me llevó a pasar por todas las escuelas de rehabilitación de menores de la Habana y Holgüin Oriente por busca pleito, no obedecía a nadie, menos a quién me quisiera ponerme a prueba en algo, sólo me enredaba si me provocaban, pero no agredir a quien no lo hacía, y la prueba inicial era precisamente agredir a un delincuente peligroso, yo le dije ¨Quién me provoque le respondo pero no respondo a provocar¨ me enseñaron mis familiares a responder a una agresión y no ha agredir sin razón, o sea, no cualificaba para ser Abakuá. Sería entonces equivocada la religión pero así fue y es hoy día en lo que se ha convertido en algo serio, y precisamente incontrolable por tratarse ya de cientos de miles, porque el no ser Abakuá en el bajo mundo significa dos cosas, o te vas del barrio o ser víctima esclavo de los equivocados nuevas generaciones Abakuá. le pregunté a un Abakuá en Cuba.


¿Por qué no se meten con los líderes paleros o Mayomberos y los respetan según me han dicho?


me dijo ¨Recuerda que del palero al Abakuá no va ningún trecho¨el palo pare al Abakua prácticamente, los primeros de la sociedad eran paleros. Carlos Rojas me dijo. Recuerda que Andrés de los Dolores Petit fue quién siendo Mayombero fue Abakuá y fundó la primera Plaza blanca, y hoy día, los blancos son más cantidad de Abakuá que los negros, el anciano Abakuá en Cuba nos dijo para cerrar ¨Si hay delincuentes Abakuá aterrorizando las calles de la Habana no busquen negros, el blanco siempre termina tomandolo todo, así se trate de lo bueno o lo malo¨ y de que hay guerra por control de territorios utilizando la imagen de la religión palera y Abakuá, eso, es cierto, y sólo lo podrán parar los líderes que es a quienes obedecen.








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Re: Los Abakua'

Messaggio Da el flaquito il Mer 31 Ott 2012 - 2:34

¿De efí y de efó?

Un fenómeno que cobra fuerza entre muchos jóvenes, sobre todo de la capital; textos que enarbolan un machismo ridículo y disfuncional; paradigmas equivocados sobre la Sociedad Abakuá, uno de los cultos que más aportes ha dado a nuestra nacionalidad.

Por Mongui


“Diablitos” bailando en plena calle.
(Tomada de Internet)

Sin ningún reparo y aplaudiendo (o mejor, estimulando) la actitud de un joven que tiene en “jaque” a su jinetera, Babylores &.Insurrecto dicen “que el chamaco es efí” y “que el chamaco es efó”, dos importantes ramas del ñañiguismo en Cuba. Kenia, por su parte, en “Tiraera p’ Elvis” le restriega: “No te me hagas el abakuá, que ya tú no puedes ni jurarte, porque tú no eres un mango, tú eres un traste”.

¿Qué es lo que se espera, entonces, de la Sociedad Abakuá, uno de los legados de antecedente africano que más ha influido en la cultura cubana?

Contemplación errada
A la entrada del aula de un politécnico de La Habana Vieja aparece pintado en el suelo un trazo abakuá, mientras algunos estudiantes —aparentemente los autores— desafían a quien ose pasar sobre el dibujo. En otra institución similar, ahora del municipio de La Habana del Este, un par de muchachos —presuntos ñáñigos— se agreden físicamente y en la trifulca uno resulta herido de gravedad a causa de arma blanca.

Dos familias —una de Belén y otra de Jesús María, en La Habana Vieja— entran en conflicto cuando un chico de apenas 18 años muere en manos de su rival: ambos, se asegura, eran endísimes, o sea, pretendían iniciarse en la Sociedad Abakuá. Todos son casos reales.

El fenómeno, aunque distorsionado, estereotipado o retorcida su esencia, llama la atención de muchos porque, contrario a lo que acabamos de describir, la organización abakuá o de ñáñigos (como se le conoce indistintamente) constituye un pacto de hermandad y no un agente que espolee la delincuencia.

Origen
Hacia 1836 fue creado en el ultramarino poblado de Regla, al otro lado de la bahía habanera, una agrupación de corte carabalí, que respondió al nombre de Sociedad Abakuá.

Los primeros integrantes, aunque criollos, eran negros descendientes de africanos, y entre los fines fundamentales estaba la emancipación de la esclavitud, debido a lo cual fueron mal mirados por las autoridades colonialistas, que los calificaron despectivamente como ñáñigos o arrastrados.

En 1862 se forma la primera entidad en Matanzas y luego se extiende al municipio de Cárdenas, en la misma provincia, lugares donde hasta hoy continúa operando el ñañiguismo.

Por supuesto que, como organización cubana, ya desde el siglo XIX se le habían incorporado mestizos, chinos y hasta blancos, pero la versión esquemática desde el “poder” continuó calificándola “práctica de negros”.

De acuerdo con lo anterior, queda claro que el ñañiguismo encarna una cultura de resistencia. Quizá por ello, muchos jóvenes tiendan a confundir los principios cardinales de la agrupación y vean en ella su paradigma de “hombre a todo”, con su secuela de atributos: machista, guapetón, petulante...

“Ser abakuá se convirtió en algo así como un certificado de graduación dentro del ambiente”, nos asegura el investigador Tato Quiñones, autor del libro “Ekori Abakuá” y de otros trabajos sobre el tema.

El desconocimiento, más la propaganda errada, genera estereotipos, sobre todo cuando se trata de un fenómeno nacido de los estratos más humildes de La Habana colonial, que se desenvolvió dentro de la marginalidad o, a decir de Tato, dentro del ambiente.

Poco se conoce que en la conspiración de Aponte, en 1812 —cuando tal vez ya existía el ñañiguismo, aunque no recogido oficialmente— estaban implicados varios iniciados abakuá. También los hubo en la llamada Conspiración de la Escalera y otros movimientos similares de la capital cubana, pero de eso no se habla.

Tampoco se habla del negro ñáñigo Caoba, quien se lanzó a la manigua redentora durante la primera gesta independentista; que cinco negros abakuá perdieron la vida en un colosal intento de frustrar el asesinato de los ocho estudiantes de Medicina o que el joven Martí, deportado a España, fue cuidado en Zaragoza por Simón González, alias Gran Diablo, juramentado en la hermandad.

Se habla, sí, de las lipidias, las puñaladas y la predisposición a la delincuencia en los abakuá.

Una agrupación de hombres probados
Rey es un chico de 17 años, tranquilo y estudioso. Hasta ahora nada le preocupaba a su madre, para quien “parecía un niño ‹normal›, incluso lo saqué del pre donde estudiaba, en San Antonio de los Baños, porque había mucha agresividad. A principios de curso se enfrentaron dos bandas de distintos barrios y aquello fue apoteósico. Decidí entonces trasladarlo hacia un politécnico del Vedado, pero en cualquier lugar es lo mismo: a todos los muchachos les ha dado por hacerse abakuá”.

Por alguna razón secular, la Sociedad Abakuá ha despertado siempre poderoso atractivo para la juventud. De acuerdo con un reciente sondeo efectuado por nuestra revista a jóvenes de la capital, entre 16 y 21 años, iniciados o dispuestos a iniciarse en la agrupación, más de 90% se acerca a ella porque se consideran “hombres y tienen ‹condiciones›”.

De cualquier modo el término resulta ambiguo: no pensará igual un estudiante del residencial Miramar que el de los suburbios del Fanguito, por ejemplo. De tal suerte, encontramos espacios con alta membresía abakuá, mientras otros cuentan muy pocos exponentes.

Tampoco responderá lo mismo el hijo del profesional que aspira continuar estudios universitarios o, al menos, conseguir un puesto laboral que satisfaga sus necesidades inmediatas (muchas veces apoyado o estimulado por sus propios padres), que aquel cuyos progenitores (simples obreros) con suerte, sobreviven a la indiscutible crisis económica luego de la debacle del bloque socialista europeo y la caída de la URSS.

Tener condiciones es, para quienes aspiran pertenecer a la Sociedad Abakuá, contar con una hombría “probada” que, por extensión torcida, suele traducirse en guapería.

El fenómeno no es nuevo. Hace unas cuatro décadas recogía la etnóloga Lydia Cabrera el siguiente testimonio:

“Desgraciadamente no son pocos los Partidos que no investigan la vida ni los antecedentes de los aspirantes, aceptan al primero que se presente y lo inician de hoy para mañana sin someterlo a prueba, sin parar mientes en su conducta aun cuando ni siquiera llene el requisito de la mayoría de edad, de rigor en muchas Tierras. ‹Lo que les importa es cogerles el dinero, y para eso cualquiera los garantiza›”.

No obstante, Ángel Freire, presidente de la Asociación Abakuá de Cuba considera que “cuando el joven viene a integrarse en nuestra institución, llega con un conjunto de valores y normas que ya adquirió en la familia y es allí donde hay que trabajar con mayor profundidad, pues a la Sociedad Abakuá se presentan durante la adolescencia o más tarde”.

Imagen distorsionada
“Para ser abakuá hay que ser hombre, pero para ser hombre no hay que ser abakuá”, reza un viejo adagio popular. En cambio, la hombría no está divorciada de la humildad, el trato respetuoso ni guarda relación con la altanería.

Esa negativa imagen, tal vez ganada en el entorno marginal, es la que desafortunadamente ha permeado el mundo abakuá y, sobre todo, la que se han encargado de perpetuar los medios. No vamos a referirnos, sino a ejemplos recientes: Daniel Chavarría, uno de los escritores más leídos por el público cubano, introduce en “Príapos” a Nitrogricelina, un joven rumbero, buena gente pero, sobre todo, fajarín, que reproduce el arquetipo del negro abakuá inmerso en el mundo de la violencia.

El serial televisivo ¡Oh, La Habana! nos dejó el triste recuerdo de Adarico, quien con su posición ridícula acosa a Taimí, la persigue con un cuchillo en mano y profiere finalmente la sentencia ñáñiga: “akua embori aborequí ñangué” (chivo que rompe tambor con su pellejo paga) o su equivalente “el que la hace la paga”.

En “De fi de fo”, Babylores & Insurrecto son irrespetuosos, no solo con la chica a quien hacen alusión, sino con el supuesto amante (abakuá por demás), cuando expresan: “No te estés haciendo la de la cuenta del banco/toda tu vida fuiste una pasmiche/ahora porque te casaste con el blanco/si tú eres fanática a los niches:/Todo lo que te regala el europeo/te lo tiene controlado el guapo/por eso es que te tiene puesto el de’o/mi china, la verdad que tú eres hija del maltrato”.

Cierto que el reggaetón suena bonito pero, por si acaso, prefiero aquella melodía que enarbolara hace algunos años el cantautor Pedro Luis Ferrer, en la cual se dignificaba mucho mejor a la corporación:

Uno de la extrema izquierda
me vio con un abakuá
me dijo véndele al socio
porque te vas a embarcar,
le dije vete tranquilo
que el socio es buena persona
ahora lo estoy despidiendo
porque se va para Angola.

Tengo un amigo palero
y uno que es abakuá,
son más hombres y más amigos
que algunos que no son na´.


- Junto a los yorubas y bantúes, forman los carabalíes la trilogía de grupos africanos más importantes introducidos por los españoles en Cuba bajo el cruel e injusto sistema de la trata; sin embargo, de los últimos se conoce poco, debido a que su mayor legado nos viene de los abakuá, agrupación masculina, única de su tipo en América, al menos en la variante africana. No obstante, la presencia de esta cultura ha dejado su impronta en nuestra nacionalidad a través de la música, la danza, literatura, artes plásticas e, incluso, en algunas formas de comportarse el cubano de hoy. Voces como ecobio o monina (hermano), ocambo (viejo), moropo (cabeza), náue (amigo) o paripé (papel) provienen del abakuá


Muchas personas vinculadas a la cultura y el arte cubanos pertenecieron igualmente a la Sociedad Abakuá, entre ellos Miguel Faílde, creador del primer danzón; Claudio Domingo Brindis de Salas, uno de los más relevantes violinistas que ha dado la Isla; Ignacio Piñeiro, quien introdujo la clave abakuá al son; Martín Dihigo, considerado el pelotero más versátil que ha pisado un terreno de beisbol; el prodigioso tamborero Chano Pozo, que llevó las tumbadoras al jazz, y el célebre poeta Indio Naborí, por mencionar algunos.


El 1ro de abril de 1893 nuestro Héroe Nacional, José Martí, publicó en el periódico Patria el artículo titulado “Una Orden Secreta de Africanos” en el cual hace referencia a Tomás Surí, un africano desterrado a Cayo Hueso. A pesar de que en el trabajo artículo no utiliza la palabra abakuá ni ñáñigo, resulta evidente que se refiere a ellos calificándolos con los términos de hombres y patriotas.

El Apóstol plantea que esta orden realizó donativos para engrosar los fondos de la guerra, ya que ellos “también quieren contribuir con algo al día de la patria”, y aunque señala que no falta “quien me critique y me tenga a menos porque me siento con ellos (...) nunca me he reunido con tanto hombre honrado y de verdad en tan poca gente”. Martí, siempre tan genial, supo saltar por encima de las barreras raciales, los prejuicios y estereotipos que se tenía sobre la agrupación abakuá.



Por desconocimiento, algunas personas le atribuyen al abakuá características hamponescas y de guapería. Sin embargo, la agrupación tiene muy claros sus principios para el ingreso.



REGLAMENTO DE LA ASOCIACIÓN ABAkUÁ DE CUBA
CAPÍTULO II.

DE LOS REQUISITOS DE INGRESO. DEBERES Y DERECHOS DE LOS MIEMBROS.

Articulo 5: Es requisito indispensable para ser admitido (iniciado) en una potencia, tierra o juego abakuá.

a) Ser un hombre de veintiún años de edad y no más de cuarenta, gozando de prestigio por sus valores humanos dentro de la familia y de la sociedad;

b) ser un hombre de principios y de honor, teniendo como premisa indispensable la de respetar y darse a respetar por todos, gozando de prestigio dentro de la familia y en la sociedad en general;

c) ser buen padre, buen hijo, buen esposo, buen amigo, sincero y solidario;

d) no tener vicios onerosos (alcoholismo), drogadicción, ni tener aberraciones sexuales de ninguna índole;

e) no cometer delitos, ni hechos que lo desmerezcan ante la sociedad y la institución.




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