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Mi ciudad muere de ruinas e indigencia

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Mi ciudad muere de ruinas e indigencia

Messaggio Da arcoiris il Gio 20 Dic 2012 - 11:24



LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -La Habana es la única capital del planeta donde casi todas las calles están en mal estado, donde casi todos los automóviles son antiguos y los edificios se desmoronan a nuestro paso. Quien se haya dormido en La Habana hace medio siglo y despierte hoy no puede menos que preguntar al despertar: ¿Cuándo fue la guerra? El deterioro constructivo de la ciudad es evidente e indetenible y complica sobremanera el presente y el futuro de los más de dos millones de habaneros.

La efervescencia constructiva y modernizadora que vivió La Habana en la década de los años cincuenta afianzó a nuestra ciudad como una de las más bellas y funcionales del continente. Los grandes edificios de la barriada de el Vedado, la Plaza Cívica y el complejo de edificios administrativos de su entorno, el túnel de la bahía, el coliseo de la Ciudad Deportiva, varios modernos hospitales y una decena de repartos de clase media alta, modelo de exquisitez y atrevimiento arquitectónico, fueron el reflejo urbanístico de una sólida expansión económica.

El gobierno revolucionario confiscó todos los inmuebles de los que abandonaban el país y –con la ley de Reforma Urbana- hasta los de los que optaron por quedarse, permitiendo únicamente la propiedad del inmueble que habitaban en la ciudad y una casa para vacaciones en el campo o en la playa. Monopolizó para sí todos los espacios económicos y de paso se convirtió en el único capacitado para planificar, construir, distribuir y reparar, con lo cual comenzó el largo pero sostenido proceso de desmoronamiento estructural de la ciudad. Los poderes locales e institucionales se vieron privados de la potestad y los recursos necesarios para garantizar el mantenimiento, reparación o reconstrucción de los inmuebles, ya sean particulares o institucionales, y esto forzó un deterioro sistemático del fondo habitacional y demás edificaciones de interés público.

Mientras el poder central, prácticamente el único con la posibilidad de planificar y ejecutar se entretenía en construir algunas edificaciones representativas en el interior del país, así como un politécnico en Jamaica, un central azucarero en Nicaragua, un aeropuerto en la pequeña isla de Granada, viviendas en Nicaragua y Venezuela y hospitales en Bolivia, La Habana se deterioraba paso a paso al punto de enfrentar a miles y miles de familias a distintos grados de deterioro estructural de sus viviendas, lo cual en muchos casos culmina con el derrumbe parcial o total de los inmuebles, en ocasiones con la trágica pérdida de vidas humanas.



La imposibilidad de las autoridades de cubrir las necesidades de construcción y reparación, unida a la persistencia de mantener durante años el control absoluto de la actividad constructiva y su negativa a abrir espacios a formas no estatales de gestión, han provocado una crisis difícil de paliar, ante la cual al gobierno solo se le ha ocurrido la “brillante” idea de que los ciudadanos cargaran con la responsabilidad material y financiera de construir y reparar sus viviendas. Esta tarea de reconstruir las ruinas producidas por medio siglo de disparate revolucionario, de la que el gobierno, después de haber provocado la hecatombe, se desentiende ahora olímpicamente, se torna harto difícil por el alto costo del empeño, el bajo poder adquisitivo de la población, las atrofias administrativas que nos agobian y la creciente corrupción que corroe todos los mecanismos de gestión y distribución.

El caso es que cada día aumentan los edificios declarados inhabitables donde continúan residiendo los vecinos hasta el momento fatídico del derrumbe, crece la desesperanza de las miles de familias que aguardan por la ansiada vivienda decorosa en los albergues de largo tránsito, se extienden por la ciudad los llamados asentamientos insalubres y marginales. Es tan grave el fenómeno que en varias ocasiones las víctimas de un derrumbe han insistido en quedarse viviendo en las ruinas, en el lugar de su antigua morada después de siniestrado.

La imagen ruinosa de nuestra ciudad golpea la sensibilidad de sus habitantes que a lo largo de estos años, junto al pésimo gusto arquitectónico de las pocas viviendas construidas por el estado y el deterioro extensivo del fondo habitacional, hemos visto como se han destruido decenas de cines y teatros, como se encuentran en lamentable estado de conservación tanto la Escuela Nacional de Arte, nuestro principal estadio de beisbol, la Universidad de La Habana o lo que fuera el más emblemático hospital pediátrico de América Latina cuyos restos están a punto de ser demolidos luego de un cuarto de siglo de fallida reparación.

Basta caminar por calles y avenidas para apreciar en que estado ruinoso se encuentran enclaves citadinos que años atrás constituían deleite y orgullo para todos los habaneros. Los efectos devastadores del huracán Sandy en el oriente del país aumentaron los miedos e incertidumbres por el destino de nuestra destruida ciudad ante la posibilidad de un fenómeno similar.

Recientemente el gobierno ha autorizado la compra-venta de viviendas entre los ciudadanos, lo cual no aporta solución a las decenas de miles de familias víctimas del hacinamiento, el deterioro estructural de los inmuebles y la pobreza congénita de nuestra sociedad.

Cada nuevo edificio destruido por el peso del tiempo y la desidia egoísta del poder es sustituido generalmente por un parque improvisado o un establecimiento comercial en divisas, mientras los habaneros sufren al saber que poco les importa el renacimiento de la ciudad a esos que la mal gobiernan, la dejan destruir, pero que desde sus barrios exclusivos son incapaces de percibir como se fractura día a día el cuerpo y el alma de la capital de todos los cubanos.

Los que aman La Habana no pueden perder la esperanza de ver a su ciudad nuevamente llena de esplendor y modernidad convertida en una de las urbes vanguardias del continente para lo cual resulta imprescindible un cambio radical en las relaciones económicas y políticas. Pero parece que los gobernantes cubanos están convencidos de que esta inquieta ciudad, destruida y desolada resulta más fácil de controlar y dominar.

Los habaneros no pierden la esperanza mientras luchan y sufren en su amada ciudad que se desmorona.

TRADUZIONE AUTOMATICA



L'Avana, Cuba, dicembre, www.cubanet.org-Avana è l'unica capitale al mondo in cui la maggior parte delle strade sono in cattivo stato, in cui quasi tutte le auto sono vecchie e fatiscenti edifici siamo passati. Chi è rimasto a L'Avana per mezzo secolo e risvegliare oggi non può che suscitare chiedere: Quando è stata la guerra? Il deterioramento della costruzione della città è evidente e inarrestabile e complica notevolmente il presente e il futuro dei più di due milioni di habanero.

L'effervescenza costruttivo e modernizzazione che ha vissuto a L'Avana nei primi anni Cinquanta rafforzato la nostra città come uno dei continenti più bella e funzionale. I grandi edifici del quartiere del Vedado, Plaza Civica e amministrativo complesso edilizio l'ambiente, il tunnel sotto la baia, la Sports City Colosseo, diversi ospedali moderni e di una dozzina di offerte di classe medio-alta, modello di delicatezza e di audacia architettonica, urbana erano un riflesso della forte espansione economica.

Il governo rivoluzionario confiscò tutti i beni di coloro che hanno lasciato il paese e, con la Riforma Urbana legge, anche coloro che hanno scelto di rimanere, permettendo solo la proprietà del bene alla città e viveva in una casa per le vacanze in campagna o sulla spiaggia. Monopolizzato da sé tutti i settori economici e tra l'altro è diventato l'unico formato di progettare, costruire, installare e la riparazione, che ha iniziato il processo lungo, ma costante di collasso strutturale della città. I poteri locali e istituzionali sono stati privati ​​del potere e delle risorse necessarie per garantire la manutenzione, riparazione o la ricostruzione di edifici, siano essi privati ​​o istituzionali, e questo costrinse un deterioramento sistematico del patrimonio edilizio e di altri edifici di interesse pubblico.

Mentre il governo centrale, praticamente l'unico ad avere la capacità di pianificare ed eseguire edificio è stato ospitato in alcuni edifici rappresentativi in ​​campagna, e un politecnico in Giamaica, uno zuccherificio in Nicaragua, un piccolo aeroporto dell'isola di Grenada, Nicaragua e Venezuela case e ospedali in Bolivia, L'Avana passo deteriorata al punto di dover affrontare migliaia di famiglie a diversi gradi di deterioramento strutturale delle loro case, che in molti casi risultano nel crollo parziale o totale proprietà, a volte con la perdita tragica della vita.

L'incapacità delle autorità per soddisfare le esigenze di costruzione e riparazione, accoppiato con la persistenza di tenere per anni in completo controllo della attività di costruzione e il suo rifiuto di aprire gli spazi per non statali le forme di gestione, hanno provocato una crisi difficile da superare, a cui il governo ha messo a punto solo l'idea "geniale" che i cittadini prendono la responsabilità di materiale da costruzione e assistenza finanziaria e riparare le loro case. Questo compito di ricostruire le rovine causate da mezzo secolo di sciocchezze rivoluzionario, del governo, che hanno causato la catastrofe, ora ignora olimpico, diventa molto difficile per l'alto costo del lavoro, il basso potere d'acquisto della popolazione , atrofizza oneri amministrativi noi e crescente corruzione che corrode tutti i meccanismi di gestione e di distribuzione.

Il fatto è che ogni giorno aumenta dichiarato edifici inabitabili dove i residenti continuano a risiedere fino al fatidico momento del crollo, crescente disperazione delle migliaia di famiglie che sono in attesa di un alloggio decente nei rifugi desiderati di transito lunghi, estendere la città insediamenti insalubri chiamato marginale. Il fenomeno è talmente grave che più volte al vittime frane hanno insistito sul fatto di continuare a vivere tra le rovine presso il sito della sua vecchia casa dopo distrutto.

L'immagine della nostra città rovinosa colpisce la sensibilità dei suoi abitanti nel corso degli anni, con il cattivo gusto delle poche case di architettura costruite dal deterioramento dello stato ed estesa del patrimonio edilizio, come abbiamo visto, hanno distrutto decine di cinema e teatri, che si trova in condizioni deplorevoli sia la Scuola Nazionale d'Arte, il nostro stadio di baseball principale, l'Università de L'Avana o qualsiasi altra cosa la più iconica ospedale pediatrico latino-americana i cui resti sono in procinto di essere demolito dopo un quarto di secolo di riparazione non riuscita.

Basta camminare per le strade e viali per capire che abitanti delle città in rovina sono enclave anni fa costituivano gioia e orgoglio per tutti habanero. Gli effetti devastanti dell'uragano Sandy ad est aumentato i timori e le incertezze circa il destino della nostra città distrutta la possibilità di un fenomeno simile.

Recentemente il governo ha autorizzato la vendita di case tra i cittadini, che non forniscono una soluzione per le decine di migliaia di famiglie colpite da sovraffollamento, degrado strutturale degli edifici e della povertà congenita nella nostra società.

Ogni nuovo edificio distrutto dal peso del tempo e l'incuria egoista di potere è di solito sostituito da un parco di fortuna o di un cambio al dettaglio estera mentre habaneros soffrire sapendo che poco si curano per il rilancio della città a quelle che governano male , distruggendo la sinistra, ma dai loro quartieri esclusivi non sono in grado di percepire come frattura di tutti i giorni il corpo e l'anima della capitale di tutti i cubani.

Chi ama L'Avana non può rinunciare alla speranza di rivederla città piena di splendore e modernità è diventata una delle avanguardie delle città della terraferma, che è essenziale per un cambiamento radicale nei rapporti economici e politici. Ma sembra che i leader cubani sono convinti che questa città inquieta, distrutta e desolata più facile da controllare e dominare.

Habaneros non perdere la speranza, mentre essi lottano e soffrono nella sua amata città fatiscente.

CUBANET

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