Cerca
 
 

Risultati secondo:
 


Rechercher Ricerca avanzata

Chi è in linea
In totale ci sono 5 utenti in linea: 0 Registrati, 0 Nascosti e 5 Ospiti :: 1 Motore di ricerca

Nessuno

[ Vedere la lista completa ]


Il numero massimo di utenti online contemporaneamente è stato 85 il Sab 9 Giu 2012 - 10:49
Dicembre 2017
LunMarMerGioVenSabDom
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Calendario Calendario

Flusso RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 



El dolor sin perdón del bolero cubano

Vedere l'argomento precedente Vedere l'argomento seguente Andare in basso

El dolor sin perdón del bolero cubano

Messaggio Da arcoiris il Mer 9 Gen 2013 - 9:34





LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -¿No estuvo la prohibición entre las causas por las que el bolero perdió su popularidad en Cuba? Ciertamente nunca fue prohibido, como género, pero tampoco los censores oficiales se sentaron a esperar que pasara de moda. Ya en los inicios del gobierno revolucionario empezó a ser visto, desde arriba, como un pernicioso rezago del pasado. Eso lo situaría en cuarentena. Hasta que al final fue rematado con (ahora sí) la prohibición de sus más populares intérpretes.

Así como muchos de los grandes soneros cubanos quemaron sus naves quedándose en la Isla después de 1959, subempleados, sin perspectivas, ni instrumentos, ni discos, ni giras, ni espacio en la difusión, ni salones de baile, sin un peso para el chícharo y sin un chícharo de consideración ante su peso histórico, no sucedió igual con los más famosos boleristas. Se trata de un pasaje digamos curioso de nuestra historia que quizá merezca estudio más detenido.

Hubo excepciones, como Fernando Álvarez o Lino Borges. Y hubo casos excepcionales, como los del impar Benny Moré o la muy versátil cancionera Elena Burke, como Roberto Faz, Pacho Alonso, Celeste Mendoza, Raúl Planas, Orestes Macías, Carlos Embale o Tito Gómez, entre otros que por ser grandes en todos los ritmos, lo han sido también en el bolero, aunque no se enmarquen como boleristas. Pero el resto, o sea, aquella tropa nutrida y peculiar que lo apostó todo en los años 40 y 50 por la interpretación del bolero cubano, potenciándole el rango de suceso mundial, prefirió irse con su música a otro lado. Y todos pagaron con la excomunión. Lo malo es que a la hora de tachar sus nombres, el bolero cayó también bajo la raya. Así quedaba conclusa para sentencia la primera gran síntesis vocal en la historia de nuestra música, nada menos.

Hacia finales de los años ochenta, cuando, aprovechando el ventarrón de la Perestroika, algunas emisoras en La Habana intentaron sacudirle cenizas al género, más de una generación entre nosotros desconocía totalmente el quehacer, los nombres y hasta la existencia de Olga Guillot, Orlando Vallejo, Antonio Machín, Bienvenido Granda, La Lupe, Ñico Membiela o Blanca Rosa Gil, así como de otros muchos boleristas famosos. El bolero únicamente resultaba atendible (que no reconocible) entre los jóvenes si era cantado por un tal Luis Miguel. Las pocas estrellas del género que sobrevivían en la Isla eran asumidas (que no atendidas) como fósiles, menesterosos viejitos del tiempo de antes.

La nota paradójica es que la mayoría de aquellos famosos boleristas que se marcharon de Cuba, lo hicieron guiados por el interés neto de continuar su carrera. Algunos, incluso, ya vivían en el exterior desde antes del triunfo de la revolución, y no quisieron regresar. Otros murieron de viejos soñando con el retorno. Pero todos fueron borrados por decreto de nuestra memoria y aun de la historia.

Con frecuencia se insiste en nombrar a Orlando Contreras (un magnífico cantante con un pésimo repertorio) como representación paradigmática de aquel bolero que hizo época en las victrolas cubanas, en los años vísperas de la revolución. No es un error, pero sí un reduccionismo histórico que puede conducir a la errónea subvaloración del bolero como género, sobre todo entre los jóvenes.

Los desengaños de bares y cantinas que tan buenas ganancias le reportaron a Orlando Contreras constituyen sólo una de las diversas líneas temáticas del bolero. El tango las tuvo peores, pero no por ello ha dejado de ser fuente viva de la música argentina, inspiración y modelo de casi todo lo que se canta y toca en ese país (incluidos el rock y los géneros llamados cultos), a más de ser un monumento cultural que es motivo de orgullo para los argentinos de cualquier edad.

Mientras, el bolero cubano, marginado, abolido y deshecho por quienes pretendían barrer los vicios del pasado y terminaron barriéndolo todo menos los vicios, llegó a ser pieza obsoleta en su país natal durante tres largas y sufridas décadas.

Aquel regusto a victrola de cantina lo marcó desde el primer día, agravado por la consecuente acusación de machista. Y para colmo, sucedió que no encajaba, no podía encajar en el proyecto de los fabricantes del hombre nuevo. Por motivos obvios: su filiación con los nostálgicos, los fatales, los que sufren por amor, los machos tristes que no lloran, y los que lloran pero no transigen, los perdidos que resultan perdidos por las perdidas, en fin, todo lo que somos, lo que nunca hemos dejado de ser. Pues la tragicómica moraleja de esta historia es que los cubanos jamás renunciamos a llevar el bolero en el alma, algunos más y otros menos, pero probablemente no resultaría exagerado afirmar que todos los nacidos en la Isla (incluso los censores y hasta los caciques del régimen) seguimos pensando, actuando, viviendo en tiempo de bolero. Y a la vez, cada día son menos los que viven en tiempo de Nueva Trova.

La última prueba de que el bolero cubano es capaz de resistir incólume todas las agresiones, la encontramos en su aún fresca y siempre renovable vitalidad, a pesar de que las autoridades culturales del régimen organizan sus exequias sistemáticamente, desde 1988, mediante los catacúmbicos festivales Boleros de Oro, vidriera del mal gusto, la mediocridad y la impostura, donde rara vez cantan los que son, pues los que cantan son convocados precisamente por no ser.

Nota: Los libros de este autor pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0


TRADUZIONE AUTOMATICA

L'Avana, Cuba, Jan, www.cubanet.org - Non era il divieto tra le cause per cui il bolero perso la sua popolarità a Cuba? Certamente non è mai stata vietata, come genere, ma né censori ufficiali sedette ad aspettare fuori moda. Già all'inizio del governo rivoluzionario cominciato ad essere visto dall'alto, come un ritardo perniciosa passato. Ciò metterlo in quarantena. Fino alla fine è stata ridotta (ora) il divieto dei suoi interpreti più popolari.

Come molte delle grandi Soneros cubani bruciato le sue navi soggiorno sull'isola dopo il 1959, sottoccupati, senza prospettive, senza strumenti, senza dischi, nessuna visita, nessuno spazio nei media, o sale da ballo, senza onere per il pisello pisello e senza considerazione per il loro peso storico, non come il famoso bolero. Questo è un passaggio curioso dire la nostra storia che possa meritare un ulteriore studio.

Ci sono state eccezioni, come Lino Borges e Fernando Alvarez. E ci sono stati casi eccezionali, come la strana Benny Moré o versatile Cancionera Elena Burke, come Roberto Faz, Pacho Alonso, Celeste Mendoza, Raul Planas, Oreste Macías, Carlos Pack o Tito Gomez, tra gli altri, di essere grande in tutto ritmi, sono stati anche nel bolero, ma non incorniciato come boleristas. Ma il resto, vale a dire, che la nutrita truppa e peculiare è andato all negli anni '40 e '50 interpretazione del bolero cubano, potenciándole gamma di successo a livello mondiale, la sua musica e non andare altrove. E tutto pagato con la scomunica. Il guaio è che quando si tratta di nomi di marca, il bolero è sceso sotto il cruscotto. Tale sentenza è stata determinante per la prima uscita importante discorso nella storia della nostra musica, niente di meno.

Verso la fine degli anni Ottanta, quando, approfittando della tempesta della perestrojka, alcune stazioni a L'Avana ha cercato di scuotere genere ceneri, più di una generazione tra noi era totalmente all'oscuro, i nomi di lavoro e persino l'esistenza di Olga Guillot, Orlando Vallejo Antonio Machin, Bienvenido Granda, La Lupe, Nico Membiela o Blanca Rosa Gil, così come molti altri bolero famosi. Il bolero era solo meritorio (non riconoscibile) tra i giovani, se è stata cantata da un uomo di nome Luis Miguel. Le stelle pochi superstiti del genere sull'isola sono state scattate (non visto) come fossili, bisognosi dei vecchi tempi le persone prima.

La nota paradossale è che la maggior parte di quei boleristas famosi che hanno lasciato Cuba, ha fatto gli interessi netti guidato per continuare la sua carriera. Alcuni addirittura vissuto all'estero in quanto prima del trionfo della rivoluzione, e non tornare. Altri morti di sognare vecchia di un ritorno. Ma tutti sono stati cancellati con decreto della nostra memoria e anche la storia.

Si è spesso sottolineato in Orlando Contreras nominare (un grande cantante con un repertorio scadente) come rappresentazione paradigmatica di tale epocale bolero in victrolas cubani vigilia anni della rivoluzione. Non è un bug, ma un riduzionismo storico può portare a sottovalutare il bolero come genere sbagliato, soprattutto tra i giovani.

Le delusioni di bar e pub che si rilevati buoni guadagni come Contreras Orlando costituiscono solo una delle diverse linee tematiche bolero. Il tango è stato il peggiore, ma non non è più fonte viva della musica argentina, ispiratore e modello quasi tutto è cantato e suonato in quel paese (compresa la roccia generi e culti cd), oltre essere un monumento culturale che è una fonte di orgoglio per gli argentini di tutte le età.

Nel frattempo, il cubano bolero, emarginati, e abolito annullata da parte di coloro che hanno cercato di spazzare i vizi del passato e ha finito per spazzare tutti, ma i vizi, è diventato obsoleto pezzo nel suo paese natale e ha sofferto per tre lunghi decenni.

Quel retrogusto mensa victrola è stato segnato sin dal primo giorno, aggravata dalla successiva accusa di maschilismo. E per finire, non in forma, non ho potuto inserire nel progetto dei produttori di uomo nuovo. Per ovvie ragioni: la sua affiliazione con il nostalgico, il fatale, la sofferenza per amore, triste che i maschi non piangere, e piangere, ma non compromesso, la perdita si perdono per le perdite, in breve, tutto ciò che , che non hanno mai cessato di essere. Per il tragicomico morale di questa storia è che mai i cubani rinunciare portando il bolero nell'anima, chi più, chi meno, ma probabilmente non sarebbe esagerato dire che chiunque è nato sull'isola (anche i censori e ai capi del regime ) Continuo a pensare, agire, vivere in tempo di bolero. E al tempo stesso ogni giorno sono meno tempo vive in Nueva Trova.

La prova finale che il cubano bolero è in grado di resistere a tutti gli attacchi illeso, si trova nella sua vitalità ancora fresco e sempre rinnovabile, nonostante le autorità culturali del regime sistematicamente organizzare il suo funerale, dal 1988, attraverso il festival catacúmbicos Boleros Oro, bicchiere di cattivo gusto, la mediocrità e l'impostura, dove cantano raramente, perché i cantanti sono chiamati proprio perché non lo sono.

Nota: L'autore di questo libro può essere acquistato al seguente indirizzo: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0

[url=CUBANET]http://www.cubanet.org/articulos/el-dolor-sin-perdon-del-bolero-cubano/[/url]

_________________
avatar
arcoiris
Admin

Messaggi : 15646
Data d'iscrizione : 25.04.12
Età : 41
Carattere : vieja y desbaratada pero fantasiosa y calientica

Vedi il profilo dell'utente

Tornare in alto Andare in basso

Vedere l'argomento precedente Vedere l'argomento seguente Tornare in alto


 
Permessi di questa sezione del forum:
Non puoi rispondere agli argomenti in questo forum