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Parrandas de Remedios

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Parrandas de Remedios

Messaggio Da mosquito il Sab 5 Mag 2012 - 1:36

La parranda es el hecho o manifestación social más importante para el remediano, que vive, trabaja, respira, sueña y se crece en torno a su fiesta anual. La parranda cobra una extraordinaria significación para obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, jubilados, trabajadores por cuenta propia, intelectuales, blancos, negros, chinos…, pues en la misma no existen barreras para la unidad poblacional. Ni aun las fiestas sanjuaneras, mucho más antiguas, han logrado raptar el corazón del pueblo, como las parrandas… El siguiente fragmento pertenece al libro: Africania en las parrandas remedianas, de próxima publicación, escrito por los investigadores Erick González Bello y Sulma Rojas Molina.



Las parrandas surgieron alrededor de 1820, cuando un sacerdote llamado Francisco Vigil de Quiñónez (Francisquito) contrató a un grupo de niños para que, en las frescas madrugadas del 16 al 24 de diciembre, hicieran un ruido enloquecedor, para despertar a los vecinos de la villa, que preferían dormir y no participaban en las misas de Aguinaldo. Aunque Martínez Escobar sitúa estos alborotos desde el siglo xviii, la tradición, la prensa y los historiadores locales los ubican en la tercera década del siglo xix. No sabemos si el joven sacerdote logró el sentido religioso, pero aquel alboroto evolucionó y trascendió como una genuina tradición folklórica.

Los niños recorrían las calles con pitos, fotutos, matracas, rejas, latas rellenas con piedras y cuanto hiciera un ruido espectacular. Para esto, el pueblo se dividía en ocho barriadas: Camaco, El Cristo, San Salvador, El Carmen, Buenviaje, La Parroquia, Laguna y Bermeja.

En 1835, el regidor Genaro Manegía se quejó al Ayuntamiento del ruido que hacía la muchachada, por lo que se editó un bando que prohibía su salida antes de las cuatro de la mañana.

Por esa década también se comenzó a salir por las calles y se hacían serenatas, con acompañamiento de guitarras y mandolinas, pero luego continuó desarrollándose la música bullanguera, que fue el germen del repique. Se destacó, además, el vendedor de chivos Gregorio Quin, que apoyaba a los muchachos y recorría las calles tocando una corneta, mientras su hijo Eustaquio percutía una atambora.

Hacia 1851 se formaron dos grandes grupos rivales: El Carmen y San Salvador, capitaneados por Chana Peña y Rita Rueda, respectivamente, quienes iniciaron la primera estructura organizativa de la fiesta, demarcándolas. Por una parte aunaron sus fuerzas La Bermeja, La Parroquia, El Carmen y El Cristo; por la otra, Laguna, Buenviaje, San Salvador y Camaco, pero aún no había competencias entre los barrios. Aunque existía cierta organización, los grupos no estaban consolidados de manera definitiva. Ambas tropas contaban con un coro de cantores y tocadores de guitarra, bandurria, arpa, quijada de caballo, botijuela, corneta, clave y atambora, que salían para animar las festividades.

A pesar de la organización que iban adquiriendo las fiestas, en El Boletín remediano del 19 de diciembre de 1858 se lee que todavía salen «…grupos parranderiles haciendo ruidos por las calles con distintos instrumentos».

En la época del liderazgo de Chana y Rita, la evolución musical de las parrandas permitió la inclusión de instrumentos cordófonos y comenzó a sentirse un poco la sonoridad del blanco. Las parrandas, por esos años, debieron ser, al igual que las fiestas sanjuaneras, un hervidero de razas y culturas, que venían forjando la identidad del remediano, identidad que no conoce de límites raciales ni culturales, porque todo le pertenece… Se funden en el tiempo costumbres, tradiciones y comportamientos que el remediano, sin importar el color, asumió como propias y hoy no sabría decir si son negras o blancas: son suyas, aunque los investigadores nos ocupemos de establecer los límites entre unas y otras. Debieron ser años de definiciones de un fenómeno cultural-popular que ya se encaminaba hacia su definitiva organización y conformación.

En 1871, la fiesta adoptó una nueva forma… Los españoles Cristóbal Gilí Mateu (el Mallorquín o Malluco) y José Ramón Celorio del Peso (Asturiano), radicados en Remedios, aglutinaron los ocho barrios parranderos en dos: El Carmen y San Salvador. En 1899 establecieron la última demarcación, al fijar como límite para los contrarios una línea divisoria que atraviesa la Plaza. Por aquella fecha, la competencia se centraba en coroneles empinados en la línea divisoria de ambos contrincantes, y no podían ser picados por el contrario, bajo pena de multa.

A partir de entonces comenzaron a incluirse en las parrandas numerosos elementos artísticos que, junto con la música ya existente, las conformaron definitivamente.









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Re: Parrandas de Remedios

Messaggio Da mosquito il Dom 29 Dic 2013 - 4:51

http://www.oncubamagazine.com/oncuba-media/que-remedios/


¡Qué Remedios!






Este 24 de diciembre en la centenaria parranda remediana el barrio de San Salvador triunfó, tras varios años de reinado de El Carmen. Con un récord de 1 hora y 20 minutos de fuegos artificiales criollos, durante su primer saludo, se abrieron paso hacia el trono.

Los legendarios barrios en pugna, desde sus correspondientes esquinas en el parque de La Libertad de la octava villa fundada en Cuba, iniciaron un contrapunteo pirotécnico desigual a las 4 de la tarde y continuaron revelando sorpresitas cómplicemente guardadas hasta el amanecer del día 25.

Cierto que los carmelitas evidenciaron, pese a plausibles esfuerzos, una discreción desacostumbrada en sus salidas. Algunos remedianos comentaron que a causa de la joven directiva, otros que a falta de presupuesto, la pérdida de su principal patrocinador, desánimo o por la llegada tardía de la madera para elevar el trabajo de plaza y la carroza, consagrados esta vez a la histórica tradición de los gavilanes, y a los ángeles y demonios, respectivamente.

San Salvador, por su parte, lució —a canto de gallo— audacia e inventiva en dos carrozas ornamentadas de manera profusa con motivos fantásticos y mitológicos que dejaron a los espectadores boquiabiertos, no solo por la belleza, sino por la defensiva con que arremetieron sus creadores y partidarios ante irrespetuosos del público que intentaban apropiarse de los arreglos confeccionados a partir de recursos autogestionados.


Personas de múltiples zonas del país y el extranjero viajan a Remedios —en la central provincia de Villa Clara— para, aglomeradas, celebrar la Noche Buena, mientras presencian la folclórica rivalidad de San Salvador y El Carmen, desafiándose a mitad de la calle —desde 1820— con carrozas enfrentadas, estructuras de metros de altura iluminados, fuegos artificiales y rítmicas polcas interpretadas con rejas, trompetas, trombones, clarinetes, tambores, cencerros.

“Esta es una diversión pacífica —comparte Alfredo, quien viene de La Habana con sus hijos cada año y apoya a cualquier bando si necesita un par de manos extra para detonar voladores junto a los astilleros—, por eso reservo mis vacaciones para el momento. Una fiesta así de tradicional y sana se goza tanto que me he vuelto fanático”.

Aunque avezados participantes en las parrandas acusaron los in pass y la modesta espectacularidad de las actividades de ambos bandos en la ocasión, para muchísimos parranderos la experiencia resultó singular.

Claro que aquí todo no es color rosa, ni cuanto brilla es oro; pero sí altamente disfrutable siempre que se tengan ciertos conocimientos. Porque si desea que el jolgorio no le sepa a tragedia: vista sus peores galas, pues la ropa termina chamuscada; cuelgue sus pertenencias al frente, nunca a su espalda para que los carteristas no se aprovechen en la algarabía; use una gorra o sombrero y pañuelo para protegerse de los efectos de la pólvora cuando estallan los voladores; sitúese a una distancia media de dónde lanzan los fuegos artificiales, así correrá menos riesgos de quemaduras; ¡ah!, y quédese con su grupo o intégrese a uno, aquí, por lo general, fluye la buena onda. Me impresionó ver apenas dos policías y ningún pleito.

Hace 6 meses la parranda de San Juan de los Remedios recibió el título de Patrimonio Cultural de Cuba. Hubo encantados y decepcionados en esta última edición que aseguraron regresarían. Se escucharon promesas de un festejo por todo lo alto para el 2015, cuando la localidad cumpla 500 años.

_________________
"..non dovete esssere egoisti e pensare con la pinguita
dovete pensare il bene del populo cubano.."


i dettagli, gli possiamo lasciare a la fantasia di ognuno ..
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